sábado, mayo 25, 2024
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Héctor Yunes y José Yunes, no se aceleren.

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Los dos Yunes de Veracruz, Héctor y José, irrespetaron al PRI Nacional, al que obtenga la candidatura del PRI hacia el 2018, e incluso, al propio Presidente Enrique Peña Nieto. No debieron anunciar que competirán, de nuevo, por la aspiración tricolor para gobernar suelo jarocho. No son, de ninguna manera, los tiempos. Ni siquiera ha tomado protesta el que ganó el 5 de junio. Absoluta imprudencia.

Así me lo comunicaron, claro y conciso, los que toman las decisiones en el CEN del PRI y la Federación. En Veracruz, me dicen, primero, hay que operar bien como oposición, para recuperar la confianza de la gente; después, obtener cuando menos el 60 % de las 212 alcaldías en el 2017, y posteriormente, pensar en la Gubernatura.

Cierto es que los Yunes rojos, en su mal planeada conferencia de prensa celebrada en un conocido café del puerto de Veracruz, mencionaron que también irían juntos por el 2017, sin embargo, el mensaje que se quedó en la opinión pública no fue ése, sino el referente a la aspiración de ambos por la candidatura para gobernar el estado. Era lógico que así pasaría.

En concreto, en palabras llanas, no debieron siquiera aclarar el punto. Tuvieron que consultarlo. Por supuesto que en Veracruz y Puebla la sucesión se vendrá pronto, pero no se mandan solos, aunque «lleven mano» para la próxima candidatura tricolor. Los dos, a los ojos de los que mandan, en este momento, tienen las mismas posibilidades. Ya se vendrán los tiempos.

Tanto en el CEN del PRI como en la Federación la mirada está puesta en el 2017. Este tipo de «aceleres» en los estados donde se perdió la Gubernatura no entran en la agenda inmediata. Por ello, los «apresurados» en Veracruz «calladitos se verán más bonitos», y si ya la están trabajando, que lo hagan en silencio.

Por otro lado, me comentan que ninguna de las Delegaciones Federales en Veracruz será botín o aprovechadas por Javier Duarte, Miguel Yunes, Héctor Yunes o José Yunes. Incluso, para evitar problemas en estados conflictivos, se evalúa colocar en ellas a personajes alejados del ambiente local, y así, disminuir especulaciones electorales, sobre todo en las más fuertes o polémicas, como Sedesol, Sedatu o Conagua, entre otras.

La línea electoral nos presenta un paso previo a la Presidencial: las gubernaturas del Estado de México, Nayarit y Coahuila. De las tres, la de mayor interés será la tierra de Enrique Peña Nieto, le seguirá Coahuila, por el morbo político. Después, ya en el 2018, además de «la grande», Veracruz será de nuevo, sin duda, la «madre de todas las batallas».

Por cierto, se sigue especulando sobre las formas en que se dará el cambio de estafeta en Veracruz el próximo 1 de diciembre. ¿Entregará físicamente el poder Javier Duarte a su rival Miguel Yunes exponiéndose a la morbosa foto? ¿Pedirá licencia? ¿Echarán a andar alguna estrategia para ausentarlo? No olvidemos que el Gobernador Electo dijo que lo encarcelaría el primer día de su mandato. ¿Es eso posible más allá de las frases calientes que se tiran en campaña? Especulación, mucha especulación.

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