miércoles, abril 24, 2024
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Duarte y Yunes Linares. Odio jarocho

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En menos de 4 meses Javier Duarte dejará de gobernar Veracruz y Miguel Yunes tendrá que demostrar ser, como insinuó durante su campaña, distinto que el oriundo de Córdoba. ¿Pasará Veracruz de Guatemala a «Guatepeor»? ¿Resultará el panista ser el «salvador» que prometió? ¿Acabarán los veracruzanos, con el pasar de los meses y contra todos los pronósticos, añorando a Duarte?

Para Veracruz, dejando de lado los resultados que entregó uno y las promesas que hizo el otro, tanto Javier Duarte como Miguel Yunes no gozan de buena popularidad. Por el mero desgaste político de los últimos 6 años, lógicamente el priísta perdería en el “aplausómetro” estatal, aún así, no anda muy lejos el electo, sin someterse aún a la erosión de ser gobernador.

Ni Duarte ni Yunes Linares son “santos de devoción” para los veracruzanos. Tan cuestionado se va uno como cuestionado llega el otro. Tan presuntamente enriquecido de manera dudosa está uno como el otro. En promedio, ante los ojos de los que habitan el estado, ambos tienen cola digna de pisarse, comprobada o no jurídicamente, pero en la voz generalizada, la traen en la parte baja de la espalda.

El descrédito popular de Duarte de Ochoa al dejar el poder, así como la desconfianza ciudadana que carga Yunes Linares por su cuestionada fortuna, permanecerán, sin duda alguna, hasta después de la toma de protesta del panista. El pleito callejero va para largo.

Javier Duarte y Miguel Yunes no entienden que para la opinión pública veracruzana el asunto de quién es menos peor ha pasado a segundo término. Ninguno logrará, en corto tiempo, cambiar la percepción que la mayoría de los ciudadanos tiene sobre ellos. La verdadera preocupación radica en el daño que este “odio jarocho” ha provocado al estado (uso el término “jarocho”, aunque en sentido estricto, se refiera a los oriundos del Puerto de Veracruz).

Hace unos días, en entrevista con Ciro Gómez Leyva, el gobernador Duarte dijo que aún no decidía presentarse el primero de diciembre en el Congreso para entregar el poder a Yunes Linares. Minutos después adelantó que aún así, ese día dará “nota” periodística, y no necesariamente desde la Legislatura Local, sino quizá, en otro punto del estado.

De hecho, más tarde, el secretario de Gobierno en Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, recalcó que el gobernador puede no asistir a la protesta de Yunes Linares, pues su mandato termina el 30 de noviembre a las 12 de la noche. Todo indica que Javier Duarte no estará en la Legislatura para ver a su enemigo tomar el poder. ¿Iría un aficionado del Barcelona a presenciar la coronación del Real Madrid? Adiós a la morbosa foto para medios de comunicación.

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