El Director de la @DEAHQ, Terry Cole, lanzó una advertencia que tiene muy nerviosos a los cínicos, corruptos, criminales y mafiosos de MORENA. Cualquiera que utilice un cargo público para proteger a los cárteles del crimen organizado será perseguido. No importarán el título, la posición ni las conexiones políticas.
Y claro que están preocupados. Durante los últimos ocho años, el gobierno de MORENA ha convertido la protección política en una muralla de impunidad para gobernadores y funcionarios señalados por sus vínculos con los cárteles del crimen organizado. En lugar de investigarlos, los defienden. En lugar de separarlos del cargo, los arropan. En lugar de exigirles cuentas, atacan a quienes nos atrevemos a exhibirlos.
Qué vergüenza que tengan que venir desde el extranjero a recordarles lo más elemental. Un servidor público está para proteger al pueblo, no para cuidarles la espalda a los criminales.
Mientras las familias viven aterrorizadas, los jóvenes son reclutados, los comerciantes pagan derecho de piso y regiones enteras permanecen sometidas por el narco, MORENA reparte abrazos, cargos, impunidad y discursos de defensa entre los suyos. Los muertos los pone el pueblo. Los privilegios se los quedan los narcopolíticos. ¡Son unos hipócritas, unos cobardes y unos arrastrados!
Que nadie se engañe. Los cárteles del crimen organizado no crecieron solos ni conquistaron territorios por arte de magia. Necesitan dinero, armas, rutas, información, autoridades sometidas y políticos dispuestos a protegerlos. Por eso, la narcopolítica es una traición a México.
Quien haya convertido una oficina pública en una sucursal de los cárteles del crimen organizado no merece respaldo, solidaridad partidista ni una conferencia mañanera para defenderlo. Merece ser investigado, procesado y condenado con todo el peso de la ley. ¡Merece pudrirse en la cárcel como la rata corrupta que es!
Los sinvergüenzas de MORENA deben abandonar sus falsos discursos sobre la defensa de la soberanía. No existe soberanía cuando los criminales controlan carreteras, cobran impuestos, deciden candidaturas, intervienen en elecciones e imponen autoridades. Tampoco existe autoridad moral en un gobierno que se indigna más porque llaman narcogobierno a sus integrantes que por los señalamientos que pesan sobre ellos.
Los mexicanos estamos hasta la madre de ver delincuentes con más protección que las víctimas. Estamos hartos de narcopolíticos intocables, investigaciones simuladas y narcogobernadores protegidos desde Palacio Nacional, tal como lo han señalado los medios de comunicación y la información pública.
El mensaje es simple y brutal. Si utilizaron el poder para servir a los cárteles del crimen organizado, terminarán en la cárcel. No importa cuánta protección les dé MORENA, porque su respaldo ya no les garantiza tranquilidad. El cerco internacional se estrecha y varios de ellos ya deben estar buscando a quién entregar para salvarse.
Como Senador de la República y como priista, jamás dejaré de señalarlos y exhibirlos, porque guardar silencio frente a la narcopolítica sería traicionar al pueblo de México. No me van a intimidar, no me van a censurar y no me van a doblar. Mientras protejan a delincuentes, encubran a narcogobernadores y pretendan convertir la impunidad en política de Estado, seguiré denunciándolos de frente, con nombre y apellido, hasta que rindan cuentas ante la justicia.
¡Tiempo al tiempo, van a caer!







