Coincidimos y respaldamos la postura del Embajador de los Estados Unidos en México, Ronald Johnson (@USAmbMex). El ataque con coche bomba contra la Comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, Zacatecas, debe llamarse por su nombre. El uso de explosivos por parte de los cárteles del crimen organizado para atacar, intimidar y sembrar terror es un acto terrorista. México tiene que reconocer la dimensión de esta amenaza y responder con toda la capacidad del Estado.
La cooperación, coordinación y el trabajo conjunto con Estados Unidos son indispensables. Compartir inteligencia, tecnología e información permite anticipar ataques, cortar el flujo de armas y dinero, desmantelar estructuras criminales y llevar a los responsables ante la justicia. Los cárteles operan en ambos lados de la frontera y enfrentarlos exige sumar capacidades, actuar con firmeza y dar resultados.
México vive un baño de sangre y el país está convertido en un cementerio. Hay familias a merced del crimen organizado y comunidades sometidas por el terror. Los gobiernos de MORENA han sido incapaces de garantizar seguridad y deben responder por cualquier protección política a quienes sean investigados por haber pactado con los cárteles del crimen organizado. Los narcopolíticos deben enfrentar la justicia, sin protección partidista ni impunidad. Aquí no caben egos ni cálculos políticos.
Los criminales solo tienen dos destinos: la cárcel o el cementerio. Lo más importante es proteger la vida de las familias mexicanas y toda la capacidad del Estado debe estar concentrada en ello.





