AMLO y Barttlet: “hasta chocan los puños cuando se ven”

Varios al interior de Palacio Nacional, del equipo cercano al Presidente López Obrador, se preguntaban por qué tanto apoyo a Manuel Barttlet y a todo lo que de él emanaba. La duda no sólo permanecía en buena parte de los ciudadanos, también dentro del llamado círculo rojo.

El trabajo periodístico dado a conocer por Carlos Loret de Mola, en el cual se revela que la casa de campaña de AMLO, (donde también fungió como Presidente Electo), perteneció a una de las manos derechas de Manuel Barttlet, aclaró muchas de las dudas sobre las concesiones del Presidente al poblano.

Barttlet es mayor que AMLO: 84 años por 66 del tabasqueño. ¿Le debía algo el Presidente al hoy titular de la CFE?, ¿le sabía algo tan grande como para permitir que su discurso de honestidad se viera trastabillado?

Además de la revelación sobre “La Casa-Barttlet porfiriana”, de acuerdo con integrantes del equipo cercano de AMLO, los dos se identifican mucho, “hasta chocan el puño cuando se ven”. Ambos se hicieron y después salieron del PRI, y sí, le guardan profundo desprecio a un sistema que, (según ellos), no los supo valorar debidamente.

En sus charlas, cuando se relajan del trabajo gubernamental, AMLO y Barttlet hablan de sus experiencias de vida, (aunque las hayan platicado decenas de veces), les gusta revivirlas una y otra vez, pero gozan más aún sabiendo que los aplastaron en las urnas, sí, a sus acérrimos enemigos.

“Manuelito”, como en ocasiones le dice el Presidente a Barttlet, tuvo su episodio de mayor decepción en el PRI cuando le negaron la candidatura presidencial, esa misma que le fue entregada a Carlos Salinas de Gortari. El poblano continuó viviendo del PRI, pero acabó odiándolo tanto como el mismo López Obrador.

AMLO y Barttlet se observan a sí mismos como víctimas del neoliberalismo, del conservadurismo, con la diferencia de que el oriundo de Puebla se benefició bastante más del PRI respecto al hoy Presidente, en cargos públicos y amistades influyentes, particularmente.

Más de la mitad del gabinete cercano de AMLO no ve con buenos ojos a Barttlet: consideran que los costos políticos de sostenerlo, (y defenderlo), ante la opinión pública y la prensa que lo investiga, podrían ser catastróficos hacia las elecciones intermedias.

Sin embargo, es amigo del Presidente, se identifican y observan como “compañeros de mil batallas”. Barttlet podría costarle mucho a AMLO, pues a todas luces se aprecia indefendible, pero “donde manda capitán, no gobierna marinero”, dicen al interior de Palacio Nacional.

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