Xóchilt vs Karime.

Cuando Karime Macías Tubilla, en su calidad de primera dama veracruzana, le exigió a Javier Duarte de Ochoa, tronándole los dedos y con mirada acusadora, que “a ver cómo le hacía pero de inmediato sacaba a Xochilt Tress” de la nómina gubernamental, era porque ya habían llegado a sus oídos, en repetidas ocasiones, rumores sobre una “peligrosa” cercanía con su esposo.

La Tress, como solían decirle en el ambiente veracruzano, más allá del mote peyorativo de viuda alegre, era una de las personas verdaderamente consentidas de Javier Duarte, quizá, y apegándome a la vox populi estatal, pudo ser “la más aventajada” en el ánimo del entonces gobernador.

No tengo duda, a Xochilt Tress debió sorprenderle más su nombramiento como titular de Espacios Educativos que a los propios veracruzanos. El perfil de la llamativa ex candidata panista no encajaba por ningún lado con el cargo. Duarte la metió “con calzador” en una posición donde a pesar de tener a un Secretario como jefe, nunca le rindió cuentas.

Sin embargo, cuando Karime Macías le exigió a su esposo destituirla, Duarte no se complicó, y a pesar de tener tan sólo nueve meses en el cargo, optó por separarla y mejor ocuparse de ella a distancia. Muchos veracruzanos lo saben, si la Señora se enojaba, ardía Troya, “literalmente”.

Quizá soñó con ser artista, quizá en algún momento le interesó ser diputada o alcaldesa, quizá incluso le gustó el servicio público, pero por su forma de ser y desenvolverse, tomando como base a la opinión pública veracruzana, Tress añoraba ser conocida, le gustaba la fama.

Y quien la lanzó al “estrellato” fue José Janeiro, uno de los principales testigos de la PGR contra Javier Duarte. La vida de Tress tiene un antes y después del testimonio de Janeiro en la segunda audiencia; fue él quien nos reveló a los veracruzanos que Xochilt Tress era más de lo que sabíamos.

La Fiscalía de Veracruz la acusa de haberse enriquecido ilícitamente. Según la autoridad estatal, Tress tendría mucho más dinero (y propiedades) del que podría haber juntado como funcionaria durante nueve meses, situación que la llevaría a seguir su proceso en prisión preventiva durante dos años.

Sin embargo, en Veracruz, desde la captura de Tress no se habla de otra cosa más que de Karime Macías. ¿Merecería más la cárcel el presunto enriquecimiento ilícito de Tress que el de Macías? ¿De verdad habría más motivos para encerrar a Xochilt que a la ex primera dama?

Si para castigar a alguien se utilizara el resultado de una encuesta, ahí, en Veracruz, donde están los directamente afectados, Karime Macías aplastaría, y por mucho, a la ahora famosa Xochilt Tress.

Periodista.
Twitter: @aaguirre_g

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