Javier Duarte sí pidió por Karime Macías.

Es correcto, solicitó total inmunidad para su esposa, incluso exigió, con su acostumbrado tono demandante y chillón, evitar también cualquier vinculación delincuencial hacia sus suegros, a cambio, por supuesto, de cooperar en temas políticos rumbo al 2018. Sus declaraciones sobre “algunos” podrían desestabilizar aspiraciones presidenciales. Sí, Javier, envalentonado, se atrevió a amenazar o chantajear, sin embargo, la respuesta de “los que mandan” fue una, “saldría más caro, en términos de opinión pública, tapar lo evidente, olvídalo”.

En un segundo momento, Duarte pidió entonces mesura para su esposa. “El ex gobernador explicó que no quería dejar a sus hijos sin padre ni madre durante la infancia o adolescencia”. Le replicaron que había señalamientos de testigos claves contra él y la ex primera dama. Si el tema “escalaba” mediáticamente sería imposible suavizar las cosas, mucho menos pensar en inmunidad.

Lo que acabo de relatar explica por qué apenas capturado Duarte, la PGR se apresuró a decir que Karime Macías no estaba siendo investigada. Sin embargo, pasó lo que le advirtieron a Javier que ocurriría: “saldría muy mencionada” durante la segunda audiencia en el juzgado.

Por ello, el titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación sobre Delincuencia Organizada, la Seido, Alonso Israel Lira, fue activado para hacer un “paseo mediático” nacional, y decir lo que todo México esperaba escuchar: que no había acuerdo de impunidad con Duarte por Macías. “Simplemente, no se pudo”.

Me comentan mis fuentes que si no encuentran algún resquicio en la investigación para “ayudarle” a Duarte con su esposa, dado el “intercambio” ofrecido por el veracruzano, no tomarán ningún riesgo: Karime será investigada y llamada a declarar. “No está el horno para bollos en temas de credibilidad hacia el Gobierno Federal”.

Se me informa que si Macías, en un hipotético escenario, fuera investigada o incluso vinculada a proceso, se habría optado por desmarcar a los suegros de Duarte, con el único objetivo de mostrar “humanidad” ante el caso de los hijos del matrimonio veracruzano.

Por lo pronto, me dicen, la nacida en Coatzacoalcos no sería requerida durante los seis meses de investigación complementaria que autorizó el Juez. Lo único que cambiaría el escenario de aquí al próximo 22 de enero, sería la aparición y posterior testimonio de Moisés Mansur, el presunto principal prestanombres de Duarte, refugiado en Canadá. Su aportación, aunada a la de Juan Janeiro, el otro testigo de la PGR, quien mencionó a Macías más de una vez, aumentarían la presión arterial de Javier.

Duarte sí pidió por su esposa, pero tal como se lo advirtieron “los negociadores” cuando lo hizo, las condiciones no se están prestando para ello, y si el cielo anuncia una tormenta, el paraguas disponible no será para Karime, mucho menos para Javier. Se acerca el 2018. ¿Habrá más cartas para intercambiar? Todo puede pasar. Veremos.

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