Javier Duarte y los dos diputados cómplices

En la ruina económica dejó Javier Duarte al estado que le dio su voto mayoritario. Ya lo dijo durante su glosa Clementina Guerrero, Secretaria de Finanzas: si Veracruz fuera una empresa, estaría en quiebra absoluta. Increíble no haya tenido “llenadera” el ex gobernador prófugo. Enloqueció, “lo perdimos”, coloquialmente hablando.

Cierto que los 421 millones de pesos que la PGR recuperó son únicamente la “punta del iceberg”, Javier Duarte desvió miles y miles más a través de prestanombres y empresas fantasma. Sin embargo, no deja de ser un buen comienzo y una gran noticia para Veracruz.

Si de tan sólo dos empresas que se apanicaron al percatarse que habían recibido dinero ilícito de Javier Duarte, se juntó una “friolera” superior a los 400 mdp, ¿qué fortuna total habrá en el insultante número de consorcios fantasmas vinculados al ex gobernador?

¿Cuántas quincenas de pensionados se fueron únicamente en esos 421 mdp?, ¿cuántos pequeños y medianos empresarios desesperados habrían evitado despedir a su personal por una parte de ese dinero?, ¿cuántos apoyos deportivos iban en esos 421 mdp, incluyendo a los paralímpicos, que perdieron competencias por no contar con su autobús arreglado?, ¿cuántos jóvenes dejaron truncados sus estudios por la cancelación de sus becas?, ¿cuántas angustias iban, nada más, en esos 421 mdp?

Javier Duarte perdió la cabeza; evidentemente lo rebasó su ambición; todo el dinero que desvió no podría haberlo disfrutado ni viviendo 300 años. Fue desmedido. Cínicamente y sin piedad dejó al estado imposibilitado para cumplir en tiempo con maestros, policías, agentes de tránsito, empresarios, jubilados, y claro, la comunidad de la Universidad Veracruzana.

Mucho se ha dicho respecto a que la Federación esperaba que Javier Duarte se quedara sin fuero para ir por él. Se me informa que no pasará mucho tiempo para que en conferencia de prensa, la PGR confirme su detención, así como la de cuando menos tres personas más que secundaron sus fechorías.

El PRI, a través de Enrique Ochoa Reza, y la Federación, por conducto de Miguel Ángel Osorio Chong, actuaron y se expresaron, en distintos momentos y desde sus trincheras, contra las evidentes pillerías de Javier Duarte. El tricolor, en un acto histórico partidista, lo expulsó por corrupto, y la PGR, lo persigue por delincuente.

Se me informa que el expediente de dos diputados federales veracruzanos, extremadamente cercanos a Javier Duarte, se encuentran en el escritorio del Procurador General de la República, con las pruebas suficientes para solicitar se inicie su proceso de desafuero. En breve se harán públicos por haber participado en la configuración de la red de empresas fantasmas. Ambos personajes se muestran confiados ante todos, pero en la soledad de su curul, temen se averigüe de dónde vienen las decenas de millones que guardan bajo el colchón, pues meterlos a un banco, habría sido muy sospechoso.

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